(Blog dedicado a la novela vampírica "Lágrimas de una eternidad carmesí" y al libro de relatos "Fantasmagoría", de José Luis Romero Campillos).
Continúo esta semana con otro de los microrrelatos inspirados en la obra de Poe. En esta ocasión el texto está libremente basado en la idea desarrollada en su relato "William Wilson". Felices pesadillas...
Un escalofrío recorre, insidioso, mi espina dorsal...
Sé que no hay nadie más aquí. Estoy solo en este caserón.
Me sitúo, desconcertado, frente a una de las desvencijadas paredes, allí donde un golpe seco ha puesto en alerta mis sentidos. Mi pulso se desboca...
Observo atónito, aterrado, mi imagen pulcramente enmarcada frente a mí, ahí, al otro lado... ésta me devuelve una mirada fría, extraña, quizás sorprendida... el filo de un enorme cuchillo, impregnado en su extremo de un negruzco y espeso fluido escarlata, relampaguea en su trémula mano derecha... la sangre -húmeda, viscosa, obscena...-, cubre también sus gastados ropajes.
De pronto lo entiendo todo...
Aunque jamás hube dado crédito a esa absurda teoría, debo admitirlo, era cierta...
Existen...
Ése de ahí, el que me mira desconcertado, es mi “doppelgänger” (mi "doble"), pues lo que hay delante de mi no es un espejo, ni aquel que está frente a mí, al otro lado de la ventana, usurpando mi rostro, mis facciones, mi cuerpo, soy yo...
Cementerio de la Iglesia Presbiteriana Westminster, Baltimore. Nueve de octubre (1849).
Tan sólo cuatro condescendientes almas han asistido al sepelio.
Horas más tarde, el príncipe de los poetas malditos yace al abrigo de las nebulosas sombras de la noche, abandonado a su infausto destino por aquellos a los que un día amó, bajo la húmeda, fragante tierra tapizada de hojas muertas, de la ciudad que asistió a su última orgía de alcohol...
Una fantasmal silueta, lánguida, nívea, envuelta en negra seda, se arrodilla frente al montículo de tierra recientemente allanado. Las lágrimas queman, trémulas, sus mejillas, deslizándose inquietas bajo la liviana tela del velo...
"No estás solo, Edgar... estoy aquí..."
El incesante, atronador graznido de una estremecedora ave cuyo brillante plumaje semeja el ébano, resuena hiriente en la soledad de la noche. Repite sin cesar, una y otra vez, su mortal letanía ("Nunca más..."), impidiendo a la mujer escuchar -como si de una de las pavorosas creaciones de su amado bajo el influjo del opio se tratara-, el agónico, febril estertor, de la lucha contra la madera, ahí abajo.
William Hope Hodgson (Essex, Gran Bretaña, 1877-1918), es uno de esos brillantes precursores del terror sobrenatural en la literatura cuya obra ha resultado, por lo general, injustamente olvidada.
Turno, en esta ocasión, para el álbum debut de la banda noruega Tristania; "Widow´s Weeds" (Napalm Records, 1998); estamos hablando de un disco imprescindible dentro del ámbito del Gothic Metal sinfónico romántico, que continúa la estela de otros adalides de las ambientaciones oscuras y melancólicas que alternan voces masculinas guturales y femeninas angelicales, tales como Theatre of Tragedy o The Sins of Thy Beloved.
"Widow´s Weed" es considerado un clásico en este estilo; su mezcla de pasajes líricos y sinfónicos (a cargo de corales masculinas y femeninas, teclados y pianos, guitarras limpias con efectos de eco a las que se une el violín de Pete Johansen, dotando los temas de una atmósfera tenebrosa, melancólica y mágica) con otros más cercanos al Metal Gótico, en su versión más áspera, con distorsiones y voces masculinas increíblemente guturales, hacen de este álbum una auténtica delicia para aquellos/as que disfrutamos de los ambientes oscuros y envolventes. Hay un cierto componente de armonía medieval, aunque lúgubre, en algunas melodías de piano.
También aparece, aparte de la maravillosa voz de la soprano Vibeke Stene, alguna voz masculina más clara que la de Morten Veland (principal compositor y vocalista de la banda por aquel entonces, que alterna registros guturales con voces agudas, más propias del Black Metal), entroncada en ciertos momentos con las líneas vocales del Gótico más tradicional (es el caso del extraordinario tema "Angellore", cuyas voces limpias y profundas son interpretadas por Osten Bergoy). Los efectos de sonido (risas infantiles, campanadas, tormentas, corrientes de agua), los susurros y algunos fragmentos recitados se unen a todo lo anterior para conformar un disco de una nebulosa y trágica belleza... Para finalizar, resaltar que los textos de algunos de los temas contenidos en "Widow´s Weeds" están basados en la obra de Edgar Allan Poe.
Podemos escuchar el citado"Angellore", pinchado aquí.
Felices pesadillas.